Las mujeres soldado del Ejército Polaco (AK) – Las sublevadas hechas prisioneras por los alemanes




          La participación activa de las mujeres en la lucha por la independencia está muy arraigada en nuestra nación. Las mujeres polacas tomaron parte activa en los levantamientos nacionales del siglo XIX y en las luchas por la independencia que tuvieron lugar durante el período de la I Guerra Mundial. El espíritu patriótico se mantuvo y se cultivó en los hogares y en los grupos de boyscouts durante la época de entreguerras. Las polacas intentaron durante varios años ver reconocidos sus derechos a actuar en defensa de la patria hasta conseguir en 1938 que el Congreso de la República Polaca en su ley del servicio militar obligatorio, reconociera el derecho de las mujeres a realizar funciones de asistencia en el campo de la defensa antiaérea, cuerpo de guardia, las comunicaciones y otras actividades necesarias para la defensa. A la sección de mujeres que funcionaba desde principios de los años veinte, se le dio en 1939 el nombre de Organización de Preparación Militar de Mujeres.
          Tras estallar la guerra, desde 1939 bajo el Mando General de Servicio de la Victoria Polaco, se apeló a la ayuda del Servicio de las Mujeres. A principios de 1940 el comandante de ZWZ coronel Stefan Rowecki "Grot" declaró que las mujeres llevan a cabo un servicio idéntico al de los hombres y convocó el Servicio Militar de las Mujeres. Por Decreto del 27 de octubre de 1943 el Presidente de la República Polaca en el Exilio reconoció que las mujeres soldado tienen las mismas obligaciones y derechos que los soldados hombres, lo que permitió entre otras cosas otorgar a las mujeres rangos militares.
          Las mujeres constituyeron alrededor del 10% de los miembros del Ejército Polaco. Formaron parte de practicamente todas las estructuras de conspiración. Organizaron servicios de comunicación basados en correos y mensajeros, participaron en la difusión de prensa y editoriales del Ejército Polaco- AK. Entre las mujeres se organizó la sección de Diversión y Sabotaje "Dysk". Las mujeres crearon también las Patrullas de Mujeres Mineras que participaron en la acción "Wieniec" (voladura de raíles del ferrocarril en los alrededores de Varsovia). En el terreno las mujeres estuvieron involucradas en el servicio sanitario que asistía a las secciones de guerrilleros y apoyaron los servicios de acantonamiento.
          Al estallar el Levantamiento de Varsovia en 1944 las mujeres soldado del Ejército Polaco- AK, que eran unas 5.000, continuaron su servicio especialmente como sanitarias y correos. En el pelotón especial de comunicación a través de los canales, las mujeres constituían más del 60%. Trabajaban en servicios de sabotaje, información, propaganda y acantonamiento.
          En las primeras semanas del Levantamiento los soldados sublevados que fueron hechos prisioneros por los alemanes, fueron tratados como "bandidos". Los que no fueron fusilados al momento, fueron deportados a campos de concentración o de trabajos forzados para el Reich. El destino de los hombres lo compartieron las mujeres soldado. Muchas sanitarias que se quedaron con los heridos graves de los sublevados en los hospitales de los barrios de Wola, Ciudad Vieja, Powiśle y Czerniakow fueron asesinadas por la soldada salvaje. Otras mujeres soldado acabaron en los campos de concentración de Stutthof, Ravensbrück y Gross Rosen.
          En los últimos días del Levantamiento los alemanes debido a la presión de los aliados occidentales, reconocieron los derechos de combatiente de los sublevados de Varsovia. A pesar de ello también durante la fase final de la lucha se cometieron numerosos crímenes de guerra contra los prisioneros polacos.
          La Sección de los sublevados el 20 de septiembre de 1944 se convirtió en un Cuerpo regular del Ejército Polaco-AK integrado por 3 divisiones:
          - La División 8 de Infantería del Ejército Polaco- AK Romuald Traugutt compuesta de: 13 pelotones de infantería, 21 pelotones de los "Niños de Varsovia " y 32 pelotones de infantería,
          - La División 10 de Infantería AK Stefan Okrzei fromada por: 28 pelotones de infantería, 29 pelotones de infantería y 30 pelotones de infantería,
          - La División 28 de Infantería AK Maciej Rataja formada por: 15 pelotones de infantería, 36 pelotones de la Legión Académica y 72 pelotones de infantería.
          El 2 de octubre de 1944 los alemanes al firmar su rendición reconocieron a los sublevados derechos militares. Sin embargo estaban obligados a cumplir al mismo tiempo la orden de Himler de 8.09.1944 enviada al general Von dem Bacha que ordenaba enviar a los sublevados a los campos de concentración. Entregando a los prisioneros a los Oflagów (campos de oficiales) o a los Stalagów (campos de prisioneros) dependientes de Wehrmach los alemanes decidieron de esta forma destruirles, creando en estos lugares condiciones similares a los campos de exterminio.
          De acuerdo con el Acuerdo de Rendición pasaron a ser prisioneras de los alemanes unas 3.000 mujeres de AK, participantes del Alzamiento de Varsovia, lo que constituyó un caso único a nivel mundial. Desde el 6 de octubre de 1944sucesivos grupos de mujeres prisioneras fueron dirigidas a diversos campos de prisioneros.


Mapa de los campos de prisioneros alemanes


          Los heridos y los enfermos fueron dirigidos al hospital-campo de Zeithein, filial del enorme campo de Mühlber - Stalag IV B situado entre Drezno y Lipsk. A finales de noviembre de 1944 parte de las chicas fue trasladada a otros campos de prisioneros. El 23 de abril de 1945 Zeithein fue liberado por los soviéticos. En junio parte de las mujeres prisioneras junto a un grupo de italianos y franceses consiguió pasar al áerea americana. Otras volvieron a Polonia.
          Las mujeres asignadas a KG AK y de los pelotones 15 y 21 fueron llevadas al Stalag 344 Lamsdorf. Desde allí fueron dirigidas al Stalag IV B de Mühlberg nad Łabą. Después de 3 semanas se separó al grupo de mujeres soldado con rango de oficial. Entre los grupos de soldados se separó un grupo de 237 mujeres para que trabajasen en la fábrica de armas de Chemnitz, lo que constituía una violación del art. 31 de la Convención de Ginebra. Tras el bombardeo de la fábrica a mediados de marzo de 1945 por los aviones aliados, las mujeres fueron llevadas en dos turnos al Stalag VI C en Oberlangen (no lejos de la frontera holandesa). Los oficiales y mujeres que se negaron a trabajar fueron trasladados al Stalagu IV F Altenburg (Hartmannsdorf). Las mujeres oficiales fueron posteriormente trasladadas a Oflag Molsdorf.
          Las mujeres que formaban parte del pelotón 72 fueron llevadas al Stalag X B Sandbostel cerca de Hamburgo. Eran unas 500 entre ellas 90 con rango de oficial. En diciembre de 1944 separaron al grupo de mujeres oficiales que posteriormente fueron trasladadas a Molsdorf. El grupo de suboficiales y soldados raso en el período de diciembre de 1944 a febrero de 1945 fue trasladado a Oberlangen.
          El grupo relacionado con el pelotón 21 del barrio de Żoliborz fue trasladado al Stalag XI A Gross Lübars (Altengrabow). Contaba este grupo 240 personas sanas y 160 enfermas y heridas que se hallaban en el hospital. Las prisioneras sanas fueron llevadas en diversos turnos a realizar trabajos forzados en las fábricas de armas. Tras numerosos intentos de convencer a los alemanes de que se les concedieran los derechos de los prisioneros de guerra, a mediados de diciembre de 1944 fueron llevadas de vuelta a Gross Lübars y posteriormente en turnos a Oberlangen.
          El cuarto grupo lo formaban las mujeres asignadas al pelotón 36 y al Corpus de mando. El 11de octubre de 1944 un grupo de 475 mujeres fue trasladado al Stalag XI B Fallingbostel cerca de Hanover. Unos días más tarde separaron a 90 oficiales de los soldados ordinarios para llevarlos al campo de concentración de Bergen-Belsen cerca de Hanover a la parte del campo separada como Oflag (campo de oficiales). En Fallinbostel quedaron 374 mujeres, entre ellas 16 oficiales de conspiración que actuaban ante los bandos alemanes con el rango de sargento mayor habiendo realizado anteriormente funciones de mando en el Ejército Polaco-AK encargándose del cuidado de las mujeres soldado más jóvenes y declarando su intención de acompañarlas a los Campos de Prisioneros (Stalag). Desde Bergen-Belsen, al igual que desde otros campos, los grupos de prisioneras fueron obligadas a trabajos forzados: para limpiar los railes del ferrocarril y para trabajar en las fábricas de armas. Aquí también se les hizo renunciar a los derechos de los prisioneros de guerra. En diciembre de 1944 las mujeres con rango de oficial fueron trasladadas a Molsdorf y las soldado a Oberlangen.
          En total llegaron a Molsdorf unas 500 mujeres de los campos de Fallingbostel, Bergen-Belsen, Gross Rosen, Altenburg, Lamsdorf y Sandbostel. El campo de prisioneras (Stalag) de las mujeres soldado del Ejército Polaco VI C de Oberlangen se formó de la unión de los grupos de prisioneras de los campos IV B, IV F, X B, XI A, XI B (Altenburg, Sandbostel, Gross Lübars, Fallingbostel entre otros). Se hallaban un total de 1.736 mujeres, entre ellas 94 de menos de 18 años y 14 niños traidos junto a sus madres. Entre ellas había 52 oficiales que ocultaron su rango ante los alemanes y 510 suboficiales.


Oflag IX C Molsdorf.

          El campo Oflag IX C Molsdorf fue organizado tras el fracaso del Levantamiento de Varsovia. Era un campo pequeño, de 400 personas, parte del campo de concentración de Buchenwald, dedicado en un principio a los prisioneros que trabajaban en la construcción de una autopista. Estaba situado en el fondo de un lago seco en una falla húmeda cubierta de espeso fango. Se componía de siete viejas barracas en ruina rodeadas de alambradas. Los edificios de la comandancia alemana y el paso entre los mismos se construyeron sobre estacas. El campo tenía la forma de un pequeño cuadrado y estaba situado al sur de la localidad de Molsdorf en la carretera colindante con Erfurt-Ichtershausen.
          El status de oficial prisionero se distinguía por el derecho de no estar obligados a los trabajos forzosos en las fábricas de armas alemanas y además por ciertos privilegios en cuanto a la presencia en el campo de ordenanzas: uno para diez oficiales. En el campo Oflag Molsdorf se hallaban unas 380 mujeres oficiales, 38 soldados raso de ordenanza y 3 niños. Teniendo en cuenta que en Oflag las condiciones de vida eran más aceptables que en Stalag (campo de prisioneros para soldados raso), aún durante el Levantamiento, al preparar el plan de organización del campo de prisioneras de guerra, el Mando Militar del Servicio Femenino decidió que serían ordenanzas en el campo las mujeres más jóvenes, más débiles y también los miembros de las familias de las mujeres oficiales a fin de protegerlas y ayudarse mutuamente a sobrevivir.
          La comandante polaca del campo fue la mayor del Ejército Polaco- AK Wanda Gerz "Kazik". En la conspiración había sido jefa de la Sección Femenina de Diversión y Sabotaje de Mujeres "Dysk" dependiente directamente del mando de Kedyw. Había participado directamente en numerosas acciones de guerra y fue condecorada con la Orden Virtuti Militari de V clase así como 5 veces con la Cruz al Valor.
          Su sucesora fue una de las fundadoras del Servicio de la Victoria Polaco la mayor del Ejército Polaco-AK Janina Krasiówna "HaKa". Durante la ocupación creó una red de conspiración conectadada con toda Europa, condecorada con la Orden Virtuti Militari de V clase y con la Cruz al Valor. La segunda sucesora fue la mayor del Ejército Polaco-AK Maria Szymkiewicz "Rysia", instructora de PWK, condecorada con la Cruz al Valor.
          Consejera de confianza en el campo fue la capitán de AK Helena Nieć "Helena". Durante la ocupación había sido informadora de WSK en el VII Distrito de Varsovia Zona "Obroża". Conocía perfectamente las lenguas alemana, francesa e inglesa. Entre sus obligaciones estaba el contacto con el mando alemán del campo, comunicar las quejas, peticiones y comunicados a la Cruz Roja. Estas últimas casi nunca llegaban a Ginebra quedando interceptadas por el mando de Wehrmacht.
          Las condiciones de vida en el campo eran muy duras. Los barracones habían sido construidos en los años 1938/1939 para los obreros que construían la autopista y estaban en muy mal estado, en parte quemados. En el interior el frío era glaciar. Las paredes estaban llenas de humedad secada solo a veces por el sol. Había calefacción solamente en la enfermería. La temperatura en los barracones de los prisioneros descendía a veces durante el invierno a -17 grados Centígrados. La falta de calefacción se unía a una alimentación deficiente. Tras un tiempo comenzaron a llegar al campo paquetes de casa que contenían entre otras cosas guisantes, alubias, trigo, harina. No había sin embargo posibilidad de cocinar. Intentaron sobrevivir construyendo cocinitas con las latas de conserva usando como combustible pedazos de papel, trozos de cartón y tablas. El comandante alemán del campo de Bad Sulza, del que dependía Molsdorf, en vez de proporcionarles leña, prohibió el uso de los hornillos provisionales.


intento de cocinar provisiones


          Por el campo puluaban ratas y ratones que a falta de otro alimento roían las ropas. Hubo también una plaga de chinches. Los baños existían en teoría pero no había en ellos ni una gota de agua caliente ni para lavarse ni para hacer la colada. Los medios de higiene eran en gran medida muy primitivos. Por causa de la gran humedad, la ropa tardaba semanas en secarse. Se las arreglaban de la siguiente forma: para que la ropa se secara se la ponían sobre el cuerpo o la tendían sobre la cama. Los paquetes de la Cruz Roja se perdían por el camino.
          En el campo había cuatro médicas. La enfermería no se diferenciaba de las otras estancias, aparte de por estar un poco calentada y por tener camas individuales en vez de literas. No había utensilios para calentar el agua; el instrumental era practicamente nulo. El estado de salud de los prisioneros en estas condiciones era muy malo. Diariamente enfermaban unas 120 mujeres de las cuales por falta de sitio, no todas podían estar en la enfermería y se quedaban en sus barracones. Las enfermedades más frecuentes eran infecciones del riñón, los brionquios, pulmonía, etc.
          A pesar de las malas condiciones las prisioneras no se rindieron. En el campo organizaron clases, conferencias y lecturas. Crearon un grupo de teatro que representó una serie de espectáculos para sus compañeras de prisión. Las actrices profesionales no disponían de ningún texto por lo que tuvieron que escribirlos de lo que recordaban a fin de obtener el sello de aceptación "Geprüft" de la comandancia alemana y por otra parte posibilitar que otras presas actuaran también en las representaciones como amateur. Representaron fragmentos de los clásico "Wesela" (”Las bodas”) de Wyspiański, "Uciekła mi przepióreczka" de Żeromski, las baladas de Przerwy-Tetmajer "O Janosiku i hrabiance Szalamonównie Jadwidze". Para las representaciones consiguieron crear incluso un vestuario. Para acompañarse, a falta de instrumentos musicales, se servían de un coro interpretando a menudo melodías sin texto.
          La biblioteca del campo contaba apenas con 105 libros, la mayoría de ellos traidos en mochilas desde Varsovia. Las prisioneras solicitaron que se les proporcionaran libros en cuatro idiomas: polaco, inglés, francés y alemán; libros para aprender estos idiomas y diccionarios. Les interesaba la psicología, la sociología, las ciencias naturales, la medicina, la historia y la pedagogía. Les faltaba papel para escribir, lápices, material para hacer decoración y juegos de mesa; hubieran deseado tener al menos un acordeón. Otro gran pesar fue la falta de servicios religiosos. En el campo no se organizó ninguno.
          El campo de Molsdorf dependía formamente de Wehrmacht, cuyo oficial de rango comandante del campo era el alemán Hauptman. Debemos anotar a continuación un incidente que tuvo lugar cuando en el terreno del campo aparecieron los hombres de las SS de Buchenwaldu del que era parte el campo de oficiales (Oflag) de Molsdorf. Empezó la revisión entre la nieve y el lodo de acuerdo con los métodos de control alemanes de los campos de concentración. Cuando una de las oficiales protestó por haberle sido arrebata y destruída la fotografía de su marido, la oficial de las SS la golpeó tan fuertemente en el rostro que la mujer cayó al suelo. La actitud decidida de la comandante polaca y persona de autoridad y confianza del campo "Helena" llevó a que cesara la revisión y se devolvieran los objetos confiscados.
          El 6 de febrero de 1945 sobre el campo de Molsdorf tuvo lugar una lucha aérea entre dos aviones aliados y un cazador alemán. La serie de balas de las armas de a bordo atravesaron los tejados de dos barracones. Una de las oficiales, la subteniente "Żaczek" falleció a causa de un disparo en el estómago y en la columna vertebral; otras 16 prisioneras resultaron heridas leves o graves. Tras comprobar que la muerte había sido causada por las balas aliadas, los alemanes comenzaron una espectacular acción de salvamento. Llegaron al campo camiones sanitarios y con ellos la crónica cinematográfica y los periodistas que tuvieron ocasión de documentar la bestialidad de los aliados que no conseguía evitar a sus propios prisioneros de guerra.
          Los heridos graves fueron transportados en brazos por los médicos alemanes y las enfermeras y fueron trasladados al cercano hospital de Arnstadt, donde sin embargo no las alojaron en las habitaciones del hospital sino en una casa vacía sin camas (esto ya no lo registró la crónica cinematográfica). Las heridas leves se quedaron en la enfermería bajo el cuidado de las médicas presas. Los alemanes entregaron también los medicamentos confiscados a la llegada al campo.
          El entierro de la subteniente "Żaczka" se realizó con toda la ceremonía militar. Los alemanes mostraron como se comporta el ejército alemán respecto a un oficial prisionero aliado en el momento de su muerte. Los soldados alemanes trajeron una enorme corona con una banda escrita "Deutsche Wehrmacht". Los italianos que servían en la comandancia alemana del campo trajeron su corona con las letras "Eviva Polonia - Eviva Italia". Las polacas pudieron comprar de su dinero –que les fue devuelto después por los alemanes- flores. Trajeron incluso a un sacerdote. No se sabe quien fue. No se permitió ni siquiera hablar con él. Se le vio en una esquina de la sala de cara a la pared, dirigió el duelo, rezó en latín y se lo llevaron en su convoy. En el momento de depositar los cuerpos en las tumbas, los soldados alemanes dieron las salvas de honor.
          A principios de abril de 1945 las prisioneras fueron trasladadas desde el campo de oficiales (Oflag) de Molsdorf hacia el oeste. En el campo se quedaron 30 mujeres enfermas que fueron ubicadas en un bunquer antiaéreo destinado a los alemanes. El 8 de abril de 1945 los soldados americanos de la división de infantería 89 del tercer ejército americano al mando del general Patton, con cuidado entraron en el bunquer. Con asombro vieron a las mujeres tendidas en el suelo. Cuando les preguntaron quienes eran obtuvieron una respuesta: prisioneras de guerra de Varosovia que necesitaban inmediata ayuda médica para una compañera que desde hacía tres días sufría dolores de parto. Los soldados transmitieron inmediatamente la información al mando y compartieron con las presas su racionamiento de alimentos. Les preguntaon también a las mujeres como habían sido tratadas por los guardianes alemnanes, dando a entender que ante una respuesta en contra el guardián sería inmediatamente fuslilado. Las mujeres no tenían quejas sobre su comportamiento. Las enfermas fueron trasladadas por sanitarios al hospital de Erfurt donde antes ya había sido llevada la compañera que estaba a punto de dar a luz. Gracias a la penicilina consiguieron salvarle la vida. Desgraciadamente no pudieron salvar al bebé. El territorio en el que se hallaban las mujeres enfermas tendría que estar, de acuerdo con el tratado, en la jurisdicción soviética. Por esta razón los americanos, antes de retirarse de los territorios ocupados, se llevaron a las polacas en un gran convoy sanitario a Burg en Hesjia donde se había reunido a todas las mujeres soldado del Ejército Polaco (AK) participantes en el Levantamiento de Varsovia que el ejército americano había liberado. Llegaron allí el 8 de mayo de 1945.
          El grupo que dejó el campo el 5.04.1945 llegó caminando hasta la población situada a 35 km de Blankheim, donde fueron alojadas en un campamento abandonado de las jueventudes hitlerianas (HitlerJugend). Allí fueron liberadas por un destacamento canadiense perteneciente al tercer ejército americano del general Patton. Estos destacamentos dispararon contra el campamento al ignorar que estuviera ocupado por prisioneras polacas. La Mayor "Kazik" les envió emisarias que hablaban bien inglés. Fue el 13 de abril de 1945. La comandancia del campo tiró las armas. El comandante alemán Hauptman entregó su cinto y su pistola en manos de la mayor Wandy Gerz "Kazika". Momentos más tarde las polacas eran liberadas. Días después se hallaron junto a sus compañeras en Burg.


Campo de soldados prisioneros-Stalag VI C en Oberlangen.


Insignia de la Sección Femenina de Oberlangen


          El campo penitenciario Strafflager VI C Oberlangen tenía una leyenda negra. Situado en los terrenos fangosos de Emsland al noroeste de Alemania cerca de la frontera con Holanda era uno de los numerosos campos de concentración fundados en los años 1933-1938 para los oponentes al régimen hitleriano. Durante la II Guerra Mundial fue tomado por Wehrmacht y se internó en él a los soldados prisioneros de los países europeos ocupados. El clima duro, el hambre y las enfermedades causaron que el campo se convirtiera para ellos en un lugar de exterminio.
          En octubre de 1944 Strafflager VI C Oberlangen fue borrado del registro de campos de prisioneros debido a la absoluta carencia de condiciones de habitabilidad. La Cruz Roja Internacional desconocía que allí precisamente habían sido enviadas las prisioneras de guerra polacas. Los alemanes consideraban el campo de Oberlangen como un campo penitenciario y agruparon en él a las polacas "Akaczki" como elemento rebelde al que no se pudo convencer a que renunciara al status de prisionero de guerra y trabajara como civil en la industria de guerra alemana.
          En Oberlangen hubo un total de 1.721 mujeres del Levantamiento de Varsovia de edades comprendidas entre los 14 y los 60 años. Entre ellas se hallaba el grupo de excelentes instructoras del WSK que de acuerdo con los acuerdos tomados en el período que duró el Levantamietno, ocultaron su rango militar y se fueron con las soldados al campo de prisioneros-soldado Stalag. Su función fue la de organizar a los cientos de jóvenes mujeres soldado que no estaban acostumbradas al rigor del ejército.
          Entre las participantes en el Levantamiento de Varsovia que se hallaban en Oberlangen había 94 chicas de menos de 18 años y también 14 niños traídos al campo junto con sus madres. Había también 52 oficiales que habían ocultado su rango. La comandante del campo, en general por todos apreciada y respetada, fue la capitán Maria Irena Milska "Jaga", que se había presentado como sargento.
          La comandancia alemana estaba compuesta por cuatro personas: el coronel de las SS Miller a quien en breve sustituiría el capitán Mehler, el oficial de acantonamiento tenienteTeiber (ordinario, malicioso y de trato difícil), el sargento Majchrzak y el cabo Zwieklick (apodado por las polacas - Świetlikiem). Había también 3 alemanas que realizaban frecuentemente controles, registros y revisiones. El campo estaba vigilado por 80 guardas.
          La comandante "Jaga", con su mano de hierro, aseguraba la organización del campo. Para mantener la disciplina entre las más de 1.700 mujeres de diferentes edades, estrato social y formación hacía falta un carácter firme y conocimientos de psicología. "Jaga" eligió el personal competente para la ejecución de esta función de responsabilidad. Las comandantes de las distintas compañías (1 barracón – 1compañía) también ocultaron sus rangos militares a fin de poder ocuparse de las mujeres internadas. Esto fue imprescindible especialmente en relación a las menores de edad y a estas que se quebraron psiquicamente sufriendo el llamado "síndrome de las alambradas".
          Las condiciones en las que las prisioneras tuvieron que soportar el invierno de 1944/1945 fueron especialmente duras. Se pudrieron los barracones de madera debido a la falta de aislamiento de las puertas y ventanas; locales para 200 personas de 3-pisos, jergones estrechos, dos estufas de hierro en cada barracón en las que se quemaba turba mojada que más que calentar ahumaba. Una hilera de pilones de latón en una de los barracones de los que apenas manaba agua y detrás de ellos un par de letrinas primitivas constituían toda la dotación sanitaria.
          Ocho de los barracones fueron ocupadados por las personas sanas, algo apartado de ellos se hallaba el barracón-hospital, la cocina, el taller de costura, los baños y la depuradora (estas dos últimas raramente funcionaban). Los barracones que quedaron sin ocupar se reservaron para en su caso servir de leña. La madera de los catres, suelos y marcos de puerta sirvió como combustible para los braseros, lo que en consecuencia provocó una severa represión por parte de la comandancia alemana que lo consideró destrucción de “bienes públicos”.
          La alimentación al igual que lo que sucedían en otros campos, era horrible. Por la mañana y por la noche una infusión templada con pan frecuentemente enmohecido, a veces un trocito de margarina o una cucharada de mermelada de remolacha. Al mediodía una sopa amarga o guisantes medio podridos con dos patatas con su monda. Los paquetes de la Cruz Roja llegaban en muy pequeñas cantidades de los campos anteriores siempre y cuando no hubieran sido robados por los alemanes o maliciosamente detenidos en la estación de Lathen situada a 12 km del campo. La Cruz Roja de Ginebra no sabía ni siquiera que el campo de Oberlangen había sido nuevamente reactivado.


Paseo por el campo


          A pesar de todos estos obstáculos la organización polaca del campo funcionaba correcta y eficazmente. La vida diaria se basaba en la disciplina, la solidaridad y la amistad. Cuando en enero de 1945 empezaron los partos (se trataba de mujeres que habían dejado Varsovia estando emabarazadas) la comandante "Jaga" dijo en su llamamiento: "está naciendo un niño, estará desnudo porque la madre no tiene nada ". Esto fue suficiente. Cada una da las presas que tuviera cualquier cosa en reserva: una blusa, una camisa, un pañuelo, un trozo de sábana- rasgar, coser y lavar. Para el primer bebé hubo tantos pañales, gorros y ropitas preparadas que bastaron para los siguientes. De cuna sirvieron los paquetes de la Cruz Roja. En estas condiciones nacieron en Oberlangen 10 bebés.


Inválidas de Oberlangen


          Cada día salía del campo un grupo de trabajo (llamadas komenderówki) para realizar trabajos forzados: al bosque por ramaje, a la mina de turba a transportar la turba excavada, a los prados para tirar el contenido de las letrinas. Las horas libres las aprovechaban para las actividades culturales, el aprendizaje, la instrucción militar. Gracias a la presencia en el campo de mujeres con diversos talentos, se organizaron charlas, conferencias, actividades artísticas. Con la ayuda de un cortaplumas oculto continuamente de los numerosos registrom o de un clavo arrancado de los catres, hicieron vasos, cuadros hechos de latas de conserva, retales de tela o paja.
          El campo se vio privado de un capellán fijo. Después de mucho insistir los alemanes consintieron en que viniera el sacerdote Italiano del campo de prisioneros Italiano situado cerca para que celebrara en Oberlangen la Santa misa. Quedaba la cuestión de la confesión y de la ayuda espiritual que dicho sacerdote Italiano no podía prestar a las polacas. A petición de dos personas: la comandante teniente "Zbigniewy" y la enfermera titulada "Maryli" ellas mismas fueron autorizadas por el sacerdote italiano en carácter de “confesoras”. Por su iniciativa se creó un buzón de preguntas cuyo objetivo fue el de resolver los problemas más graves y a la vez demasiado personales para ser declarados abiertamente, a fin de evitar los trastornos psíquicos y los intentos suicidas que empezaban a aparecer.


La Santa Misa en el campo


          Cierto día de primavera llegó a Oberlangen un oficial anunciado por las autoridades alemanas como un amigo personal de Hitler, el cual intentó durante 3 días convencer a la comandante "Jaga" de la actitud positiva de Alemania respecto a Polonia, especialmente hacia los prisioneros sublevados del Levantamiento de Varsovia. Su intención era clear una legión feminina polaca para luchar contra el Ejército Rojo. Las autoridades polacas del campo aconsejaron al emisario de Hitler que se dirigiera con esta consulta al comandante del Ejército Polaco (AK) General Bór Komorowski que era en esos momentos también prisionero del Reich.
          Tras esta futil visita del amigo del Führer, vino un grupo de oficiales alemanes cuyo objetivo era el de conseguir la declaración de las comandantes polacas del campo de que en Oberlangen se respetaba la Convención de Ginebra. El grupo estaba dirigido por el jefe principal de los campos de prisioneros de la región que quería convencer a las autoridades polacas del campo para que no enviaran a Ginebra su informe sobre el comportamiento ofensivo del teniente Treiber respecto a la comandante "Jaga". El le había dicho antes : "escupo encima de la Convención de Ginebra " y la había apuntado con la pistola, afortunadamente sin cargar.
          Se acercaba el fracaso de los alemanes y el fin de la guerra. A principios de abril de 1945, 2 regimientos polacos blindados de la Primera División Blindada al mando del general Maczka se hallaban ya, tras cruzar el río Mosa, en la frontera entre Holanda y Alemania en las cercanías de la localidad de Ter Apel, realizando funciones de seguridad. El jefe al mando del regimiento, el coronel Koszutski fue informado de que a 10 kilómetros de Ter Apel existía un campo de prisioneros de guerra o políticos fuertemente vigilado. El coronel Koszutski se halló ante un dilema: permitir a los alemanes liquidar a los polacos (lo cual había tenido lugar en más de una ocasión en otros campos) o desobedecer la orden de que que el regimiento tenía solamente que llegar a Ter Apel sin cruzar en ningún caso tierra alemana. Este desobedecimiento de las normas constituía un riesgo enorme y un peligro para los soldados del propio regimiento. El jefe decidió ir personalmente a hacer un reconocimiento del presunto campo. Formó para ello una pequeña patrulla con: 1 tanque, 2 scoutcary, 1 jeep, 1 motocicleta. En la patrulla participaron 12 personas entre ellas 6 oficiales y un corresponsal de guerra.
          La patrullla marchó el 12 de abril a las 2.00. Al traspasar Ter Apel los soldados polacos entraron en tierra alemana. Avanzaron con cuidado. Del bosquecillo cercano se oyeron unos disparos a los que respondieron a su vez también disparando. Tras ese bosquecillo empezaba un terreno llano y despoblado y más lejos en el horizonte vieron la contrucción grisacea y característica de las torres de control del campo. El teniente coronel Koszutski ordenó que uno de los scoutcar fuera rapidamente al otro extremo del campo mientras el segundo quedaba detrás por razones de seguridad; el tanque debía avanzar grandiosamente a través de las alambradas para causar una mayor impresión. En un determinado momento el jefe al mando vio un hueco entre la alambrada y la puerta de entrada – una pesada puerta doble de madera rodeada de alambradas con pinchos. Dio la orden de atravesar la puerta de entrada. El tanque penetró en el interior arrastrando restos de alambrada enredados.
          A la izquierda se veía la torre de control desde la que tras efectuar disparos desde el tanque, salieron 12 alemanes con las manos en alto. Del edificio de enfrente de la torre alguien comenzó a disparar con una metralleta. El tanque respondió a los disparos a través del radiooperador. Transcurrido un instante salieron del edificio un mayor alemán acompañado por un sargento. Entregó el arma y dijo: "entego el campo. Somos soldados y no Gestapo. Les ruego nos traten adecuadamente".
          La patrulla polaca blindada se halló entre los barracones. En dirección a los soldados corrió un pequeño personaje. Llevaba un abrigo militar largo que le llegaba practicamente hasta el suelo. En la cabeza llevaba un gorro militar polaco con el águila y la insignia del pelotón 7 de los ulanos. Se trata de una guapa joven. Gritó: "English, Francais, Americano, Canadá, Sind Sie?". "¡Polacos, Polacos - señorita! División acorazada - querida" grita uno de los soldados.
          De los barracones, como de un enjambre, empezaron a aparecer mujeres. De uniforme y la mayoría de ellas andrajosas. Rodearon al tanque y bloquearon el camino. La multitud gritaba, gesticulaba, se reía y lloraba. Entre la masa se abre paso una mujer con las insignias de capitán de comunicaciones. Se presenta al teniente-coronel Koszutski como Mileska, la comandante del campo de mujeres polacas prisioneras de guerra de Oberlangen. El teniente-coronel Koszutski quiso evacuar el campo inmediatamente temiendo un ataque de los alemanes. "Jaga" argumentó que las mujeres no estaban preparadas para la marcha, estaban enfermas y había un bebé. Todo esto tiene lugar ante la loca alegría de las liberadas.
          La comandante ordena a las mujeres que se agrupen. Las mujeres rápida y efectivamente forman en la plaza central del campo. La multitud se transforma en un destacamento ordenado y compacto. Se veía que se trataba de soldados que habían luchado en las barricadas, entre los escombros de sus propos hogares, en las calles de su capital, contra tanques y aviones, casi sin armas, no teniendo ni siquiera la más elemental protección que ordena respetar a los heridos y prisioneros que en añadidura son mujeres.
          Se oye una orden: "Informe de los barracones”. Se acercan sucesivamente a la comandante las encargadas de los barracones y tras saludar realizan sus respectivos informes. La edecán escribe el estado de hecho. De nuevo otra orden: "¡Batallón firmes! ¡Vista a la derecha!. Señor coronel, se presenta a sus órdenes el batallón de mujeres de la defensa de Varsovia. Estado 1.716 soldados en la plaza, 20 en la enfermería y 7 bebés. ¡Batallón firmes!


Presentación de informes en el campo liberado


          El teniente-coronel Koszutski pasa entre las filas. Con dificultad contiene su emoción. Ese fue el momento de la liberación a la que las mujeres soldado llevaban esperando tras las alambradas 6 meses.
          De pie entre las filas dice: "Soldados del Ejército Polaco y compañeras de armas. Este es un momento histórico en la tierra polaca de encuentro entre dos fuerzas armadas polacas... ¡Que este día 12 de abril quede para siempre en nuestra memoria como coronación de esfuerzos y dificultades...Estáis libres! ¡Viva Polonia!".
          La edecán del campo saca del bolsillo un pedazo de tela que el sacerdote Italiano cuelga del mástil. La bandera rojiblanca ondea al viento. De las filas brotan las palabras del himno nacional "Polonia aun no ha sucumbido".


Tras la liberación

          Tras un cierto tiempo las mujeres de Oberlangen fueron trasladadas a los lugares donde se concentraban los ex-presos de guerra polacos.


Epílogo.

          El destino final de las prisioneras polacas de los sublevados de Varsovia no se diferenció del que corrieron los hombres que fueron sus compañeros en la lucha.


El segundo Cuerpo en Italia


          Una parte se decidió a volver a la patria donde durante mucho tiempo, como soldados del Ejército Polaco- AK, fueron rodeadas de odio y enemistad por parte de los poderes comunistas. Otras eligieron la emigración y se asentaron en Gran Bretaña, Etados Unidos, Canadáy otros paises del mundo.
          Sin embargo ninguna de ellas olvidó lo más importante: que son patriota polacas.


       
estandarte de las prisioneras del campo de Oberlangen



Selección y adapatación de textos: Maciej Janaszek-Seydlitz

en base a los materiales aportados por:

Witold Konecki, Stanisław Kopf,
Jadwiga Kosuń Kwaśnik Badmajew,

Janina Kulesza-Kurowska, Marek Ney-Krwawicz,
Janina Skarżyńska, Damian Tomczyk


Traducción: Susana Alegre Raso



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